Manzanares, 1992, autovía de Sevilla en Citröen Visa diesel 17RD azul cascada.
Encuentro con máquina de volar reciclada en posible espacio de habitar por Manuel, “Chatarras Manzanares". Almansa

Situación horizontal al sentido de la marcha y elevación en perfecto futurible de aplicación.

 

Mercedes y Eduardo se dirigen hacia Huesca después de su visita obligada a la Exposición Universal de Sevilla 1992, su diario de viaje se va llenando con los comentarios y experiencias vividos en su estancia en Sevilla. La sensación remitente en la experiencia , no deja de irse en los comentarios del diario. Esa ansia de explosión metafísica por la vía del lenguaje arquitectónico-estático como última respuesta a la ansiedad de conquista y toma del mundo por nuestra civilización de mentes (mecanoracionalista) .

 

El mecanoracionalismo es el racionalismo mecánico, o sea, un mecanismo de justificación de las acciones de diario con el que transcendemos por repetición. Algo así como pasó con el descubrimiento del cero. En la exposición universal se producía de alguna manera el fenómeno de mutación hacia futuro por saturación. La superación del hecho mecánico produce acciones rápidas y convulsas que nos ayudan a comprender nuestras contradicciones y nos invitan a reflexionar sobre lo relativo de las mismas. Ocurriendo que el vacío no llenado sigue estando intacto y hace que nos sigamos preguntando por los mismos asuntos de siempre.

 

En estas estábamos cuando de repente, y enfrente nuestro aparece la imagen de un avión fragmentado DC-9 instalado en medio de un campo como flotando en el espacio. La sensación nos traslada a otra realidad , nuestro Visa 17RD azul cascada parecía dudar de seguir la marcha y efectivamente como por una fuerza de orden metafísico, gira sin dudarlo y se sitúa justo enfrente de la acción de Manuel.

 

Su instalación (a modo de espacio a reciclar de un avión DC-9 dividido en mil trozos recortados con soplete y unidos con cadenas y bridas en acción directa clara) le conferían un carácter de Apocalipsis, la acción sobre los fragmentos delataba una situación histórica regida por el estrés y la precipitación , ¿qué suceso fue el que condujo a este lugar desolado a la máquina voladora? fue nuestra pregunta inmediata. Nos mirábamos absortos por poder contemplar de cerca algo que nunca habíamos pensado que nos pudiera suceder. Después del primer impacto, el plan de viaje pasó a no tener orden en tiempo y se produjo una situación en tiempo natural con el hallazgo del fenómeno, en primer lugar teníamos que saber todos los pormenores del acontecimiento.

 

Bajamos de nuestro 17Rd azul y nos dirigimos a observar de cerca la situación. Un chaval con pelo azabache rizo, botas negras de caña alta del tipo de las de militar con puntera con sobre volumen y los cordones a medio atar. Se movía por el espacio (de lo que ya vimos claramente que era una chatarrería especializada? en acciones de calibre singular ) , con la soltura suficiente como para imaginar que tenía que ver algo con la acción. Nos dirigimos a él:

       - Hola buenos días qué tal?, oye sabes algo de este avión.

       - Si claro lo traje aquí yo mismo .

       - ¡Hombre!. Oye, ¿podemos entrar a verlo de cerca, por favor?
       - Si claro pasad, pasad. Mirad, id entre esos camiones desguazados y al fondo os toparéis con él, cuidad con la chatarra colindante no os vayáis a hacer mal.

 

Merche y yo no dábamos crédito de lo que en ese momento nos pasaba. Sobre todo con la naturalidad que sobre la situación reinaba en el lugar , parecía que ese avión estaba allí desde tiempos pasados y se vivía como si directamente hubiera nacido de las entrañas de aquel lugar en vertical, o sea, que hubiera estado siempre allí. Conforme nos acercábamos, empezamos a intuir algo de lo que había pasado. Esa máquina había sido transportada a ese lugar en situación de limites, y su situación actual era de elementos ubicados en un orden, que a Manuel, por lo visto, le parecía adecuado.

 

Al observar el orden global del aparato, nos dimos cuenta de que la situación en ese espacio no era aleatoria, sino que respondía a un criterio de ordenamiento. Por lo visto, Manuel había pensado que tal vez, algún día, por ese lugar pasaría alguien que conectaría con lo que él creía que podía llegar a convertirse esta máquina que él y su equipo rescató en el aeropuerto de granada en marzo del 92. Para lo cual, y con criterio de apunte de espacio completo, situó el aparato (partido) atado con cadenas de 3/ 4 de pulgada y grilletes de M-20 elevado mediante altura estándar en chatarrería, altura bidón de CAMPSA. El resto del aparato se encontraba situado en un orden más aleatorio pero no lo suficiente como para dar sensación de dispersión.

 

El concederle al avión un espacio privilegiado en la chatarrería, nos hizo pensar que tal vez le daban una tregua al aparato y no lo enviaban de momento al reciclaje vía fundición. Ellos intuían que a alguien tenía que interesarle el avión, para lo cual, lo plantaron a modo de cebo de anzuelo; si alguien le interesaba conseguirían cerrar el ciclo y rentabilizar su acción, tenían claro que el avión no podía morir en los altos hornos de fusión, sentían un algo que les hacía pensar que su valor no podía ser a tanto el kilo.

 

Una vez visto y sentido todo lo anterior nos pusimos de viaje de vuelta, no sin antes preguntar que pasó con el avión, explicándonos Manuel que se había accidentado en el aeropuerto de Granada el 30 de marzo del 92, y que a ellos los habían llamado de emergencia para retirar el aparato de la pista de aterrizaje debido al peligro que suponían los fragmentos dispersos por la misma. En ese momento nos produjo una sensación extraña, pensamos en la situación producida: muertos dispersos, gritos de pavor, etc, a lo que Manuel nos dijo que no, no hubo ningún muerto, no murió ninguna persona.
       - Bueno y, ¿como pudo ser?, le dijimos atónitos.
       - Pues no sé , pero parece ser que el día era muy desapacible, había una tormenta espectacular, y cuando iba a tomar tierra y se encontraba a un metro del suelo, una bolsa de aire se fugó y lo lanzó contra el suelo en vertical urgente, con tanta fuerza que se partió a modo de ladrillo en dos trozos.

 

El trozo de delante, sustentado por el tren de aterrizaje delantero y apoyado en la parte de atrás de la zona partida siguió en dirección de la marcha y las fuerzas de rozamiento lo detuvieron cual freno natural, y la parte trasera se ve que se desequilibro hacia atrás ocurriendo igual que el trozo delantero, siguió el sentido de la marcha y fue frenado también por las fuerzas de rozamiento generadas por la fricción en cola, siguiendo también el sentido de la marcha y frenándose a modo de freno calculado. A todo este grupo de factores hay que sumar otro trascendental, y es que el aparato por razones varias no se incendió, con lo que todos los pasajeros pudieron salir por su pie. Este hecho nos produjo perplejidad y asombro, y mantuvo más fuerte si cabe el interés por el aparato como posible proyecto.

 

Retomamos el tiempo mecánico y nos pusimos de viaje en nuestro Citröen 17RD diesel. De vuelta a casa, la visión del DC-9 recortando el espacio de Almansa, no era controlable y remitía obsesivamente sobre mi mente, consiguiendo que nuestro Visa RD17 azul cascada, diera la vuelta dirección contraria desandando lo andado.

 

Llegamos a la chatarrería y dimos otro pase más sosegado por el recinto, y comenzamos a pensar seriamente en la posibilidad de recuperar y trasladar a Huesca el DC-9 como posible proyecto de aplicación escultórica.

 

De una manera un poco insegura, le preguntámos a Manuel si el avión estaba en venta, enseguida nos dijo que sí, pero con astucia de lobo de mar, el si vino asociado en línea con un áspero hay una persona interesada en él, dentro de dos días nos dará contestación. En ese momento a nosotros nos pareció lógico y nos creó un estrés el pensar que tal vez no llegaríamos a acceder a él, de todas formas le preguntamos el precio que pedía , pareciéndonos viable a nuestras posibilidades.

 

En ese momento, ya más relajados por haber analizado realmente la situación sobre el proyecto, recondujimos el viaje hacia Huesca sin poder controlar ya nuestra mente e imaginado posibles acciones con el avión, desde aula-escuela hasta centro cultural infantil (biblioteca, museo del aire y mecánica, etc.) . Estaba claro que se podía convertir en un gran proyecto de “arte aplicado” en términos formales, el asunto estaba en cruzar todas las energías positivas necesarias e implicar a un equipo humano con energía interna positiva y suficiente como para llenar a las palabras de hondo sentimiento.

 

Al regreso por la autovía recién estrenada Cádiz–Nueno, realizada con fondos de cohesión europeos, viajábamos en nuestro 17Rd (ya sin darnos cuenta que nos encontrábamos en tiempo natural) más contentos que unas pascuas sólo pensando en la experiencia que había tenido lugar parando a visitar el espacio de acción de Manuel.

 

El lugar, el bidón de Campsa rojo situado junto al aparato y clavado en lo alto de un madero en tierra para marcar atención vertical, como si el aparato por si solo no fuera suficiente marca, venía a decir, ¡¡alto viajeros modernos de autovía europea, estoy aquí, salvadme de la fusión irremediable!! , para lo cual su mentor principal en Chatarras Almansa, don Manuel, le auxilió con una instalación eléctrica a modo urgente. En la instalación, 2 bombillas Philips de 40 W, aumentaba al comenzar la noche, el efecto de acción de alto interés, y le daba el carácter de espacio completo.

 

El perro ratonero marcando su terreno, seguía nuestros pasos como si quisiera decirnos algo. Ahora creo que lo que quería decirnos, era que el posible comprador se lo había inventado. Manuel, con el fin de crearnos interés sobre el aparato, (creo que percibía nuestro fondo emocional en nuestras miradas) y, a su modo, nos quería decir que el avión estaba libre realmente, o sea, que si teníamos lo que Manuel nos pedía podíamos enlazar con el proyecto. Nosotros nos limitábamos a mirarlo y hacerle carantoñas y halagos perrunos. Debía de pensar, ahora lo creo, que nuestro estado nos impedía percibir la realidad.

 

Nosotros no parábamos de comentar a lo largo del viaje:
       - Pero Merche, imagínate que el comprador a dos días no le interesa, y que lo podemos trasladar a Huesca, ¿te lo imaginas?. Y Merche, me miraba como incrédula, creo que imaginándose la situación concreta de traslado y ajuste económico en la nueva situación de Tiempo Natural total.

 

Llegamos a Huesca, y nuestra entrada ya estaba marcada por la relatividad que se proyectaba en nuestras mentes, imaginando el movimiento del avión por el paso a nivel de Martínez de Velasco.

 

1 de abril de 1992

Diario de acción de Eduardo Cajal y Mercedes Lienas

 

 

 

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